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10 de diciembre de 2010

El Wikidrama - II

De vez en cuando el héroe pasa a ser villano. Tal y como se anunciara en la primera entrega de estas reflexiones, muy temprano el gobierno venezolano ha tenido su wikidrama y ha resultado herido. Ahora Julian Assange es, en la santa boca del presidente, una basura y toda su obra es maléfica. ¡Qué rápido le cambia el criterio al máximo líder!

— ¿Esa inconstancia no te vuelve un poco hipócrita a ti también, Hugo?

En la medida en que los más de doscientos cincuenta mil cables de la diplomacia norteamericana son revisados por la prensa internacional, se ponen cada vez más en evidencia los idilios de la revolución chavista con el castro-comunismo y la correspondiente preocupación de los vecinos dolientes. Con la traición de Wikileaks, Hugo Chávez descubre que la tira de hule barato que sostenía su máscara es la misma que usaban en el Imperio cuando se desató el escándalo y él lo celebró.

Pero a diferencia de la administración yanqui, el soberbio comandante no acostumbra ofrecer disculpas a nadie y ya ha girado instrucciones para asegurarse por vía legal de que en sus negocios sucios las fugas se minimicen. La solución más viable para la perspectiva del gobierno es echar mano de los servicios informáticos para filtrar la información y ajustarla a conveniencia.

— Ya que no podemos evitar que la información se escape, procuremos que no regrese.

Si existe una virtud que destaca en este país de todos, es que siempre se puede encontrar a alguien dispuesto a arrastrarse más que el resto en la búsqueda de algún favor (económico, político o sexual). Esta es una verdad que aunque incómoda, sella nuestras historias cíclicas de caudillos dementes y jalabolas fervorosos. Por obra de esta realidad es que hoy existe nuestra Asamblea Nacional, un colegio parlamentario nominalmente deliberante y esencialmente prostituido, que aprueba en tiempo récord la reforma a la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Ley Resorte) para complacer el capricho del líder revolucionario de extender la censura a Internet.

Este giro legislativo se ejecuta sobre la base de un mayor control para proteger a los ciudadanos (al mejor estilo de 1984 o Fahrenheit 451), de imitadores criollos del catirrucio Assange y especialmente por la convicción patria de que los arrastrados que hoy te acompañan, mañana podrían dejarte para arrastrarse sobre otras arenas.

De acuerdo con la Reforma de la Ley Resorte, los castigos no quedarán únicamente para casos como el de Wikileaks: todas las penas aplicables a lo que el gobierno considera un abuso en el ejercicio de la libertad de expresión en radio y televisión, serán ajustadas a las conductas que tengan aparición en la Red, y por tanto, todo lo que a criterio de la autoridad produzca un “grave daño social”, será susceptible de ser sancionado y penado. Esto llevará a autores y administradores de sitios de Internet a limitarse en el tratamiento que puedan dar al caso venezolano, para evitar convertirse en reos de estos recién creados delitos de opinión. Para los más prosaicos, quedará abstenerse de escribir nada delicado en su cuenta de Facebook o Twitter.

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MORALES-LOAIZA, Alejandro. Título de la publicación. Cuaderno de Bitácora de Alejandro Morales-Loaiza. Año. [En línea]. Puesto en línea el (fecha de publicación). URL: http://alejandromoralesloaiza.blogspot.com/..../ Consultado el (fecha de consulta).

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En el Cuaderno de Bitácora de Alejandro Morales-Loaiza, se ha puesto especial cuidado en cambiar el formato de su contenido de alineación justificada a alineación izquierda. De este modo, las personas con discapacidad podrán apreciar más cómodamente los diferentes artículos y reflexiones.