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3 de diciembre de 2010

El Wikidrama

La revolución bolivariana ve a su nuevo héroe mundial en la figura de Julian Assange, responsable de Wikileaks*. Las recientes filtraciones de documentos con contenido sensible, que revelan comentarios poco elegantes de la diplomacia norteamericana sobre el régimen venezolano y su primer mandatario, favorecen enormemente al delirio paranoide de este último y su afán por denunciar supuestas conspiraciones de El Imperio en su contra.

Las consideraciones sobre el caso venezolano contenidas en estos documentos, —de los que hoy pretende aprovecharse el chavismo para esgrimir una supuesta intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de la República—, si se analizan seriamente no pasan de ser una inocentada; simples cotilleos que de haber sido públicos se hubiesen calificado a lo sumo de imprudentes, pero que al ser secretos no podrían entenderse sino como algo muy propio de la dinámica diplomática.

Quien escribe ve en la estrategia de aislamiento revelada por los cables de Wikileaks, algo similar a una recolección de firmas para sacar de la cuadra a un vecino incómodo; una campaña desarrollada con razón si se recuerda que sobre el gobierno venezolano existen más que dudas razonables sobre su vinculación con grupos terroristas vascos, islámicos y colombianos, además de su descarada colaboración con redes mundiales de narcotráfico. Si algo precisamente debería preocupar más al Presidente Chávez es que en un próximo wikidrama se revele el fondo y las circunstancias de sus amistades peligrosas.


¿Y por qué hablar de algo tan grande como un wikidrama, cuando en este país cualquier funcionario vende información confidencial por cuatro lochas**?

Por otra parte sorprende que alguien tan mal hablado como Hugo Chávez, quien acostumbra a saltarse el protocolo de la manera más chabacana posible al referirse a las autoridades extranjeras, se queje hoy de que en íntimo se le haya tratado de orate y se le haya comparado con su homólogo, el zimbabuense Robert Mugabe. Decir en privado que Chávez está loco, no es tan grave si se compara con lo dicho por éste sobre mi amiga Hilaria, a quien culpa de despreciar a Obama por discriminación racial. Es curioso que tenga tal obsesión con las Secretarias de Estado, puesto que peores cosas dijo a la negra Condoleezza en la administración Bush.

Y lo gracioso es que el líder caribeño tampoco tiene mucha moral para hablar de hipocresía en las relaciones internacionales, cuando es él quien ante la primera oportunidad corre a abrazar a los mandatarios de los que usualmente raja en sus alocuciones dominicales. De esto pueden dar fe Alan García, el propio Obama y de manera más reciente Juan Manuel Santos, “el nuevo mejor amigo de Hugo Chávez”.

Sería cosa de justicia poética que en las próximas publicaciones apareciese un cable en el que algún diplomático norteamericano recomendase al Departamento de Estado  mandar a lavarse el paltó al mandatario venezolano.


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* El portal Wikileaks (www.wikileaks.org), en su más reciente golpe a la opinión pública y en lo que sus responsables consideran un ejercicio más del derecho a la libertad de expresión, publicó más de doscientos cincuenta mil cables enviados al Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica por sus diferentes oficinas diplomáticas en el mundo y que tratan sobre diversos temas de interés general.

** Moneda antigua venezolana, con un valor equivalente a doce céntimos y medio (12 ½) o un octavo (1/8) de bolívar.

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