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23 de marzo de 2010

El tercer outsider: Oswaldo, levántate y anda...

Sorprende poco la detención del ex candidato presidencial Oswaldo Álvarez Paz [1] por causas políticas. La excusa puesta por el gobierno para apresarlo excede a todo razonamiento y sus circunstancias pasan al corriente en la prensa nacional e internacional.

Dado el estado de expectación previo a las elecciones parlamentarias de septiembre y a las elecciones presidenciales de 2012, la repercusión de este incidente —que en condiciones normales sería otro caso de persecución política—, desarrolla una situación digna de analizar por los entendidos en materia.

Para el mejor desarrollo de esta reflexión, se ha considerado importante comentar el análisis de Andrés Oppenheimer sobre la situación venezolana. En su artículo Venezuela necesita una Violeta Chamorro, el columnista da cabida a la fórmula del outsider [2] como una solución viable a la crisis política, en tanto que se permite sugerir algunos nombres para tal empresa. Según el columnista, la posibilidad de presentar un candidato con una base neutra, alguien cuya imagen no estuviese muy ligada a ninguna de las fuerzas políticas del país —dicho sea, ni gobierno ni oposición—, movilizaría a un importante sector de la población a las urnas electorales en 2012. Aunque ideal, para la opinión que presentamos hoy el modelo de tercería dado por Oppenheimer no tiene buen lugar en nuestro país por diversas razones. En principio podría decirse que aparte de las obvias consecuencias para el chavismo, la dirigencia de oposición evidencia muy poco interés en la posibilidad de apoyar a un candidato que no haya salido sus propias filas. Por si ello no bastare, cabe recordar que el país aún conserva fresca la herida por el fracaso del primer outsider de la era chavista: el presidente de facto de 2002, Pedro Carmona Estanga. [3]

Los dos personajes que el experto en su análisis se adelantó a mencionar como posibles terceros para 2012 fueron la Rectora de la Universidad Central de Venezuela, Cecilia García Arocha y el controvertido gobernador del Estado Lara, Henri Falcón. La primera cuenta con un perfil académico y una gestión notable, pero es, por toda razón, desconocida; si bien existiría la posibilidad de que su candidatura fuese impuesta por el grueso de los partidos de oposición, debe considerarse poco probable que obtenga las simpatías de un pueblo acostumbrado a líderes carismáticos. Por otra parte, el (¿ex chavista?) gobernador Falcón se apuesta por iniciar una campaña de confrontación verbal con Hugo Chávez, determinación que contrasta con una obediencia residual y sospechosa a este líder que le desprecia y le condena como traidor, lo que indica que Falcón no pretende marcar mucha distancia del gobierno, para preferir continuar en una dudosa mancebía con el régimen a través de un partido tradicionalmente ambiguo como es el PPT.

Pero se ha visto hoy, con la detención de Álvarez Paz, la resurrección de un muerto electoral —bien que jamás muerto político— y la aparición de un nuevo outsider. Con él, se repiensa lo dicho por Oppenheimer para encontrar la salida al conflicto venezolano. La persecución por causa política le resulta cada vez más inconveniente al régimen de Hugo Chávez; indistintamente de conocer o no el costo de su cacería, cada orden de captura salida de uno de sus fieles tribunales parece contener el acta de nacimiento de un nuevo héroe de la disidencia. Álvarez Paz, destinado a pasar el resto de su existencia en la modesta vida pública de ser una opinión más sobre las realidades del país, se convierte a este tiempo en la figura de mayor atención nacional.

Como presidenciable por la unidad opositora en 2012, Álvarez Paz quedaría frente a la opinión pública como el político retirado que cumple la gesta altruista de retornar a la batalla por salvar la democracia. Bien conocido entre los medios y con importantes, pero no muy evidentes vínculos con la base partidista, este zuliano podría reunir el perfil del esperado candidato de la concordia.

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1. Oswaldo Álvarez Paz es abogado y político de tendencia demócrata cristiana. Ha sido gobernador del Estado Zulia en dos ocasiones (1989 y 1992). Fue candidato a las elecciones presidenciales de 1993, en las que quedó en el tercer lugar frente a Rafael Caldera (electo) y Claudio Fermín (segundo).

2. Outsider es un anglicismo que hace referencia a toda persona que se conserva aparte respecto de un grupo determinado.

3. Pedro Carmona Estanga es un conocido economista, político y empresario. Fue presidente de Fedecámaras (2001) y presidente de facto de Venezuela durante la Crisis de Abril de 2002, en la que hubo un Golpe de Estado contra el gobierno de Hugo Chávez. Recibe con sorna el título de El Breve, dada su corta permanencia en el poder (sólo dos días). Se le vio primeramente como una figura de reconciliación nacional, pero diversos factores obligaron su salida después de la proclama de su primer decreto.

14 de marzo de 2010

Venezuela, Internet y la opinión responsable.

El día de ayer el presidente Hugo Chávez inició una esperada carga contra los contenidos de Internet que tienen que ver con la realidad venezolana. Durante un acto público y en referencia a la difusión de la noticia falsa del asesinato del Ministro Diosdado Cabello, presuntamente aparecida en el portal de periodismo ciudadano [1] Noticiero Digital, el mandatario hubo de aprovechar la ocasión para manifestar su rechazo frente a lo que considera un abuso: “…aquí tiene que habé’ algún responsable. Po’que esas páginas y to’esas cosas no pueden ser libres para decir lo que te dé la gana a ti. Aquí hay una Constitución y unas leyes que tienen que cumplirse. (…) Ahora, to’as esas páginas tienen un administrador, ¿vedá’? (…) ¡Hay que actuar! Y vamos a pedirle apoyo a la Fiscal General de la República inmediatamente (…) ¡Esto es un delito!...” [2].

A pesar de que en este país la miseria abunda (hace aproximadamente un año era de 36,8%, según la agencia Bloomberg), y por tanto la gran mayoría de venezolanos no tiene acceso a la Red, Chávez considera conveniente arremeter hoy contra el sistema porque, como es natural pensarlo, le teme a cualquier medio a través del cual se puedan escapar las verdades incómodas de su régimen autoritario. El Comandante se cuida bien de dar órdenes directas en público —cosa de que no se haga muy notorio su dominio sobre los demás poderes—, pero bastará poco tiempo para que los funcionarios autónomos e independientes se pronuncien sobre el tema con la misma opinión del líder.

Sería empalagoso de nuestra parte volver sobre el ya bastante cacareado y hartamente conocido tema de la libertad de expresión; de igual modo sucedería si insistiésemos en citar las leyes de la República para contrastarlas con las pretensiones del autoritarismo chavista. En vez de ello, nos concentraremos el día de hoy en tratar el tema de la responsabilidad en la opinión sin que tal cosa pretenda en modo alguno librar las motivaciones que pueda tener el propio Chávez para echar mano de los espacios informáticos.

En Internet, lo mismo que en cualquier parcela de dominio público, la posibilidad de hacer y de decir lo que nos venga en voluntad encuentra su única limitante en las leyes y en el derecho ajeno. Este arbitrio permite que nos expresemos por todo y para todo, pero ¿dónde queda el ejercicio responsable de tal prerrogativa?

Para el caso de la prensa tradicional, quienes allí desarrollan su opinión conservan por lo general el compromiso de presentar una información seria y balanceada que sirva de base a cada planteamiento. Aunque en la práctica se observa que este encargo no es muy bien atendido, tácitamente se espera que cada cual asuma las consecuencias de lo que escribe. Como muestra de esta asunción —y así ha sido desde tiempos modernos—, periódicos y revistas tienen como seguro a las conocidas notas en las que de forma pública se desentienden de la opinión de los invitados de la casa, lo cual, lejos de considerarse una censura o presión, para nosotros no puede configurar más que otra garantía a la sacratísima libertad de expresión: cada cual dice lo que quiere, su responsabilidad la agota por sí mismo y sólo por este acto.

En el foro propio, no obstante que muchas de nuestras reflexiones se hubiesen desarrollado con dureza —y cabe decirlo: con cierta ironía—, todas han sido llevadas dentro de la virtud más pública y con plena consciencia de nuestros derechos y obligaciones. Las diferencias que en alguna oportunidad pudieron surgir y que fueron expresadas con respeto, de igual modo fueron acogidas y presentadas en este espacio.

Como cierre de la presente reflexión, diremos que la libertad de opinión se torna abusiva, justamente cuando el que escribe pretende desvincularse de las consecuencias de hacer público su pensamiento. A nuestro juicio, muchos portales de autodenominado periodismo ciudadano, caen en una imperdonable ligereza al permitir que los comunes publiquen en sus páginas impresiones propias sobre la realidad, sin mayor obligación que la de registrarse tras un pseudónimo, lo que les transforma en verdaderos resbaladeros de chismosos sin moral ni honra.

La gloria de decir lo que nos plazca sólo puede originarse en la firme disposición a lidiar con las implicaciones del ejercicio libre de la opinión.

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[1] “Si cualquiera tuviese dotes naturales de periodista, la carrera no se dictaría en las universidades del mundo” (El autor en Lo que realmente importa. 5 de febrero de 2008 CBAML).

[2] Como articulistas responsables, nos sentimos en la obligación de reproducir con la mayor exactitud las palabras que recogen la opinión presidencial, con todo y sus coloquialismos.

Cómo citar los artículos

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MORALES-LOAIZA, Alejandro. Título de la publicación. Cuaderno de Bitácora de Alejandro Morales-Loaiza. Año. [En línea]. Puesto en línea el (fecha de publicación). URL: http://alejandromoralesloaiza.blogspot.com/..../ Consultado el (fecha de consulta).

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En el Cuaderno de Bitácora de Alejandro Morales-Loaiza, se ha puesto especial cuidado en cambiar el formato de su contenido de alineación justificada a alineación izquierda. De este modo, las personas con discapacidad podrán apreciar más cómodamente los diferentes artículos y reflexiones.