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9 de julio de 2010

El afecto a la medida de un clic

Las diferentes exigencias de la vida moderna van dejando a las personas con cada vez menos tiempo para cultivar las relaciones sociales; las fuentes de energía se agotan, las ciudades crecen y los hombres van perdidos en su búsqueda por estabilidad y bienestar. La obsesión de trabajar como único medio para alcanzar el éxito se convierte en la principal causa de deshumanización, los recursos para una existencia apacible escasean y la disposición al sacrificio parece ser la consigna de hoy.

Dentro de esas vicisitudes, algunas necesidades sublimes se desvirtúan y el procurarse afecto encuentra su visión más egoísta; cada cual estima ser querido como algo que se debe poseer o, al menos, algo a lo que debe hallársele un buen sustituto. La madre Internet, con sus novedosas formas de hacernos relacionar con los demás, tiene la respuesta fácil a nuestra falta de tiempo, a los problemas económicos y de transporte: Las Redes Sociales.

Actualmente, en lo que podría ser la paradoja más repetida sobre telecomunicaciones, los hechos demuestran que la tecnología en esta área ha logrado separar más que unir a las personas. Cada día son más los que se declaran solos no obstante poder presumir de tener cientos de “amigos” registrados en sus redes sociales. A otro tanto, la vida les pasa en la pantalla del ordenador y parecen conformarse con ello.

En la Red es común que las relaciones se banalicen al extremo de ligar el afecto a un clic. Siempre es poco el tiempo a invertir en conocer a las personas y, en ese sentido, importa mucho más la cantidad que la calidad; importa tener opciones porque se piensa que el éxito en las relaciones virtuales es, en su mayor parte, una cuestión de suerte. Así, cada usuario se hace pronto de una colección de desconocidos a los que alegremente llama “amigos” y con los que interactuará bajo un criterio de oportunidad y conveniencia.

La costumbre de listar estas amistades virtuales es resultado de lo ya dicho sobre nuestras salidas fáciles a la falta de tiempo, pero de un modo más preocupante obedece a la incapacidad de los sistemas de telecomunicaciones para transmitir fielmente las opiniones, sentimientos y visiones de cada uno de los que hacen vida en la Red. De acuerdo con los más recientes estudios en el área, existe un 40% de posibilidades de malinterpretar el contenido cada vez que intercambiamos con alguien un mensaje de texto.

"Aunque el correo electrónico es un medio poderoso y conveniente, los investigadores han identificado tres problemas principales. En primer lugar y más importante, el correo electrónico carece de ciertos indicios [de comunicación] como la expresión facial y la entonación de la voz. Esto dificulta a los receptores descifrar bien el significado [del mensaje]. En segundo lugar, la perspectiva de una comunicación instantánea crea una urgencia que presiona a los que envían un correo electrónico a pensar y escribir rápidamente, lo cual conduce al descuido. Por último, la incapacidad de desarrollar una compenetración personal a través de correo electrónico, hace a las relaciones frágiles frente al conflicto.

En efecto, el correo electrónico no puede expresar adecuadamente las emociones. Un estudio reciente de los Profesores Justin Kruger de la Universidad de Nueva York y Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, se centró en determinar cuán bien el sarcasmo es detectado en los mensajes electrónicos. Su conclusión: No sólo los remitentes de correo electrónico sobreestiman su capacidad para comunicar sentimientos, sino que también los destinatarios sobreestiman su capacidad para descifrar correctamente esos sentimientos.

Una razón para esto —afirman los profesores de las escuelas de negocios—, es que las personas son egocéntricas. Asumen que los demás experimentan los estímulos de la misma manera que ellos lo hacen. Además, el correo electrónico carece de lenguaje corporal, entonación de voz y otros indicios, lo que hace difícil interpretar las emociones.

“Un típico correo electrónico tiene la característica de hacer creer que la comunicación se desarrolla cara a cara”, dice el profesor Epley. “Es informal y es rápido, por lo que se supone que se están recibiendo las mismas claves paralingüísticas que usualmente se reciben en la comunicación hablada”.

ENEMARK, Daniel. It’s all about me: Why e-mails are so easily misunderstood. The Christian Science Monitor. 2006 [En línea] Puesto en línea el 15 de mayo de 2006. URL: http://www.csmonitor.com/2006/0515/p13s01-stct.html Consultado el 9 de julio de 2010. Traducción del inglés de Alejandro Morales-Loaiza.

Es de este modo que cada uno de nuestros contactos virtuales posee una visión parcial de nuestra realidad y nosotros de la suya. Este equívoco variará en la medida en que la interacción personal y directa resulte más o menos frecuente y, no menos importante, dependerá de nuestra voluntad por mostrarnos con honestidad. A la larga, esta dificultad para llegar realmente al otro, terminará por minar nuestra capacidad de establecer relaciones sociales sólidas y duraderas, algo que en el futuro inmediato podría devenir en la pandemia psicológica más grande del siglo XXI después del estrés.

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MORALES-LOAIZA, Alejandro. Título de la publicación. Cuaderno de Bitácora de Alejandro Morales-Loaiza. Año. [En línea]. Puesto en línea el (fecha de publicación). URL: http://alejandromoralesloaiza.blogspot.com/..../ Consultado el (fecha de consulta).

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En el Cuaderno de Bitácora de Alejandro Morales-Loaiza, se ha puesto especial cuidado en cambiar el formato de su contenido de alineación justificada a alineación izquierda. De este modo, las personas con discapacidad podrán apreciar más cómodamente los diferentes artículos y reflexiones.